miércoles, 3 de diciembre de 2008

Las Ruinas de La Mostaza ¿Espacio turístico o Patrimonio Biocultural?

Depredación versus identidad

En un tiempo no muy lejano las cosas de la vida tenían un orden, que respondía a eso llamado el sentido común. Y aunque no eran una maravilla, al menos había a que atenerse. Ahora ya no es así, reina una especie de absurdo según el cual es posible esperar lo que sea.

¿Por qué esta entrada? Por algo muy sencillo y, a la vez, muy complejo.

En una comunidad llamada Laguneta de La montaña, se desarrolla, no sin inconvenientes, un Proyecto de Vida, que descansa en la vocación agrícola, florícola y avícola de la zona (el hacer de la propuesta), en la conservación del ambiente (el estar de la propuesta), en la revitalización del patrimonio biocultural (el ser de la propuesta) y en la posibilidad controlada del turismo blando (no desarrollado a gran escala) que se apoye en la gestión comunitaria orientada al paisaje cultural con la promoción de los rubros que a diario se producen en el sector (el aspecto sensible de la propuesta).

Estos cuatro pilares que se conjugan en el proyecto de vida, si bien están separados en el discurso explicativo, tienen en los hechos plena coincidencia y correspondencia.

En la Revitalización del Patrimonio Biocultural es donde la propuesta puede mostrar los mayores avances: nos estamos vinculando con el Laboratorio de Ecología Humana del Pedagógico de Caracas y el Instituto de Patrimonio Cultural, en pocos días estará listo el Proyecto para el desarrollo Patrimonial desde la Escuela de Laguneta asociada a la UNESCO, que en conjunto con la Dirección de Educación de la Gobernación del Estado adelantaremos, acompañamos la iniciativa de la Comisión de Acervo Histórico de la Alcaldía de Guaicaipuro en lo relativo a la Ordenanza Municipal de Patrimonio Biocultural, nos asesoran profesores universitarios en las áreas de educación, geografía, arquitectura  y biología.

 Un aspecto fundamental en  nuestro discurso colectivo como comunidad organizada tiene que ver con Las Ruinas de La Mostaza (como parte de un eje patrimonial constituido por otros hitos de importancia  como la Casa Las Lajas y el Camino de Fajardo), allí corresponde desarrollar una investigación interdisciplinaria para determinar y ampliar su significación patrimonial, proceder al rescate de todos los bienes materiales que fueron saqueados y que hoy están en manos de particulares y de algunas instituciones para constituir un sistema que implique varias instancias: información y documentación que incluye sala de exposición y registro patrimonial (que bien puede estar ubicada en el "Centro de Acopio"); visita guiada que permita el acceso controlado,  la preservación del sitio cuya fragilidad no soporta una actividad turística masiva y actividades socioculturales y de Interpretación  dirigidas, realizadas en el propio lugar con  criterio  de Museo de Sitio.

La motivación turística vendría a ser una consecuencia secundaria porque impediría los impactos negativos que suelen acompañar este tipo de actividad que incluye módulos de atención turística, cestos de basura, bancos de cemento y plazoletas que distorsionan y pasan a formar parte de los escombros que terminan abandonados en el lugar.

Esa visión turística irresponsable que traslada esquemas, relega la realidad local y reproduce los vicios del paternalismo que opera de espaldas a los planes comunitarios y convierte al habitante en un subalterno cuando debería ser protagonista. La resultante de todo esto es que los entes responsables de garantizar la armonía biocultural, terminan siendo por la terrible fuerza de la costumbre, los principales agentes perturbadores del modo de vida que se supone deben respetar y fortalecer.

El diálogo, la consulta y el acercamiento  es la manera ideal y pertinente para garantizar políticas sustentables a largo plazo, porque aquello que la comunidad no asume directamente no tiene hoy posibilidades de permanencia.

Para quienes estamos comprometidos con la propuesta "Salvemos la montaña... Laguneta como Proyecto de Vida", el Patrimonio Biocultural es el punto de partida para reestablecer nuestro agrietado sentido de pertenencia e identidad, lo que no admite ligereza ni arbitrariedad.

El diálogo queda abierto.

Aníbal Carrasco

Síndico Vecinal

Colectivo "Salvemos la montaña"

1 comentario:

hector noe dijo...

me parece excelente la propuesta creo que tambien se deberia desarrollar a todo lo largo de la via pequeños locales en donde se pueda vender por parte de los vecinos sus cosechas y que los artistas puedan tener un lugar para su ingenio, tambien controlar la venta de aguardiente, que le dan mal aspecto al sector. hay muchas cosas por hacer y me encanto tu propuesta.