lunes, 1 de diciembre de 2008

NADIE PIERDE...TODOS GANAN

Por: Jerónimo Carrera

El proceso electoral que acaba de celebrarse acá en Venezuela, para elegir funcionarios regionales y municipales, tuvo la virtud de convertirse en una especie de elección presidencial por una vía indirecta. En efecto, este voto del 23 de Noviembre reciente no lo emitieron los electores, al parecer, por tal o cual candidato a gobernador de su particular Estado o alcalde de su municipalidad, sino para una especie de referéndum sobre la actuación del actual presidente de la república, sometido por una segunda vez a tal procedimiento, por lo tanto, e igualmente con un resultado tan impreciso como el del referéndum de la reforma constitucional.

En consecuencia, lo que ha pasado a ser el principal tópico del debate político para los venezolanos, y esto es algo que en un país no tropical difícilmente pueda entenderse, no es quien ganó en ese proceso electoral sino más bien quien no ganó.

Para tratar de explicar tan peculiar situación, creo yo, deberá entenderse que aquí ahora no tenemos un país dividido, como es lo más usual, en los dos grandes bandos clásicos: derecha e izquierda, y no importa cómo se autodenominen, sea conservadores y liberales como en Colombia, o republicanos y demócratas como en yanquilandia, para no mencionar tantos otros casos similares de otros países.

Acá tenemos actualmente una especie de coctel político bastante original, ya que en realidad los venezolanos estamos divididos en tres grandes bloques, y en cada uno de ellos encontramos gentes tanto de derecha como de izquierda, incluyendo extremistas de tendencias totalmente opuestas.

Por ejemplo, en el bando que se autocalifica de oposición vemos un montón de altos ex funcionarios del gobierno actual, es decir, gentes que al perder sus cargos de inmediato se pasan al bando contrario, y todo hace pensar que muchos de los que ahora figuran en el bando gubernamental se pasarán al opositor cuando sean removidos de esos cargos, cosa a la que todos ellos viven expuestos a diario. Es ya sabido que en este gobierno nadie goza de estabilidad laboral….ni de nada parecido.

Quizás algún lector piense que estoy bromeando, pero le hago notar que en el bando gubernamental –ahora éste se titula "revolucionario", algo muy diferente de la Venezuela de mi infancia, cuando a los opositores se les decía revolucionarios- vemos muchos altos dirigentes que durante sus vidas han pasado sucesivamente por las filas de cinco, y hasta aún más, partidos políticos de diferentes denominaciones.

En todo caso, lo que quiero poner de relieve es el fenómeno de un proceso electoral cuyos resultados pueden ser interpretados de las más opuestas maneras. Tanto oficialistas como opositores nos presentan convincentes argumentos para declararse triunfadores, manejando cifras y porcentajes emanados del organismo estatal respectivo.

Lo curioso, por otra parte, es que también existe aquí el partido de los que no votan, por una razón o por otra, y que ellos pueden ser tanto de derecha como de izquierda. Y ese partido, abstencionista por razones diversas, tuvo el respaldo de nada menos que un tercio del electorado potencial….

En fin, en esta comedia humana todo puede suceder. Incluso, algo de lo más pintoresco, como es lo siguiente, dicho al actor yanqui Sean Penn, en una entrevista, y según publicada en la metrópolis imperialista hace poco: "Fidel es comunista, yo no, yo soy un socialdemócrata. Fidel es marxista-leninista. Yo no." (El Nacional, 27-11-08, pág. 17).

Por eso es perfectamente factible que en un proceso electoral tan revuelto como el reciente, y además tan caro para la nación, dadas las enormes sumas de dinero que nos ha costado, todos los tres sectores mencionados se consideren vencedores.

En suma, en este país petrolero la verdad es que nadie pierde… y todos ganan.

Fuente: Prensapopular_Solidaridad Comunistas Miranda

http://prensapopular-comunistasmiranda.blogspot.com

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