martes, 15 de octubre de 2013

La escoria dejará de ser una carga

Foto Cortesia IVIC

Lo que hoy día resulta para muchos un desecho de la industria metalúrgica, una carga económica para su eliminación y un grave contaminante ambiental, para especialistas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) tiene un gran potencial que podría transformarse en un producto con nuevas y mejoradas propiedades.
Se trata de aprovechar subproductos o residuos del aluminio, conocido como la escoria, que se genera en grandes cantidades debido a los diversos procesos que ocasiona la refinación


de este metal.
El especialista Rafael Villalba, Profesional Asociado a la Investigación (PAI) del Centro de
Ingeniería de Materiales y Nanotecnología del Ivic, detalló que con el uso de una novedosa
metodología, podrán reaprovechar dicho desecho metalúrgico con resultados positivos, tanto
en lo económico como ambiental.
Villalba, quien desde hace dos años lleva la batuta del proyecto denominado “Utilización
de la escoria de la industria del aluminio para la producción de nuevos materiales con
aplicaciones tecnológicas” financiado por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia,
Tecnología e Innovación a través del Programa de Estimulo a la Investigación e Innovación
(PEII), refirió que Venezuela cuenta con abundantes reservas de Bauxita -materia prima de la
que se obtiene la alúmina y del procesamiento de ésta, el aluminio- localizadas en el estado
Bolívar.
En esta zona del sur del país operan las principales industrias metalúrgicas tales como: la
Corporación Venezolana de Guayana CVG Alcasa, CVG Venalum, CVG Bauxiven, entre
otras.


Mejoran sus propiedades.


Se pudo conocer que mediante un proceso de aleación mecánica, el grupo de investigación
ha mezclado la escoria con otros metales y ha logrado obtener un nanocompuesto que
puede ser utilizado para elaborar productos con mayor resistencia mecánica que podría ser
empleado en la industria metalmecánica y otras.
Los ensayos se encuentran en fase de sinterización del material. Una vez culminado ese
proceso, se harán las pruebas mecánicas que determinarán la factibilidad de uso de este
subproducto metalúrgico.
“La meta es escalar este producto, al punto que cada industria del aluminio pueda procesar y
transformar la escoria añadiéndole valor agregado, lo que no sólo incrementará sus ingresos
monetarios sino que también reducirá considerablemente el impacto ambiental que éstas
montañas de desechos ocasionan a la atmósfera y los suelos”, puntualizó Villalba.
 

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